4.4.5 LA
MANIPULACIÓN DEL HOMBRE ACTUAL
En
una sociedad de consumo, donde el hombre es simplemente un ser que produce y
que consume, y donde el primer valor es el LUCRO,
es apenas lógico suponer que a éste debe formársele para que cumpla esas
funciones, propias de la sociedad en la cual vive: hacerlo apto para que
produzca cada vez más y mejor, y por consiguiente, que consuma más y más.
El hombre máquina, el hombre robot, es decir, al hombre esclavo, deshumanizado; al hombre: tuerca, tornillo. Lo importante es que en esta sociedad el hombre sepa algo y cada vez mejor. Poco importa que sea hombre de verdad; es decir, dueño de sí mismo, consciente de sí mismo, un ser que actúa conforme a unos valores éticos, morales y políticos, consciente de su responsabilidad y su destino y, sobre todo, libre. Libre de verdad, libre no sólo en el sentido político, sino ante todo, en el sentido filosófico: un ser capaz de señalarse caminos y metas que alcanzar. Y menos un ser que sueña. Y hablo de los sueños, porque soñar es la más bella función del hombre. Construir sus mundos quiméricos, vivir en la dimensión de los anhelos, de las esperanzas, de la poesía y de las ilusiones, es la función más alta y más noble del hombre y es, justamente, lo que más le diferencia del animal irracional.
Naturalmente esto no podrán
entenderlo los cuasi-hombres que manipulan la tecnología, para quienes el ideal
es que el hombre sea simplemente una máquina con dos necesidades básicas ( como
las computadoras ): tragar y producir. Así pues, ¿ para qué la conciencia
crítica ?, ¿ la capacidad de análisis ?, ¿ la libertad de pensamiento y de
acción ?, ¿ para qué el mundo de los sueños ?. Luego, ¿ no basta en esta edad del rebaño, saber
algo, hacerlo cada vez mejor y en menor tiempo, perfeccionar las cosas, para
las cuales vive el hombre ?.
Pero lo grave es que este raro
espécimen, que ya va convirtiéndose en un arquetipo social, y que ha venido
invadiendo los campos no sólo de la industria, sino los de la política y la
educación misma, se ha venido llevando por delante, sin ninguna consideración
ni respeto, todo lo que pudo ser la base para una vida honrada y limpia, donde
el altruismo, la solidaridad, la honradez, la discreción, el respeto a los
semejantes y a la naturaleza eran los valores fundamentales que aseguraban la
libertad, la tranquilidad y la creencia en los valores trascendentales a la
vida misma…
SANTA, Eduardo
¿ Educar, para qué ?
Revista Arco
Sólo superando estas múltiples
formas de opresión que sufrimos los pueblos latinoamericanos avanzaremos en el
largo camino de la personalización; es decir, la realización humana… De ahí la
necesidad de repensar el problema de la humanización desde lo concreto, como la
física imposibilidad de millones de Colombianos y Latinoamericanos para vivir
como seres humanos.
El proceso de personalización se
presenta hoy a nuestro pueblo como una exigencia de liberación.
La liberación será posible mediante el cambio del sistema total o
la abolición de aquellos mecanismos y estructuras que sustentan la opresión,
por lo cual no podemos quedarnos cruzados de brazos ante esta situación. Pues
somos muchos los que vivimos oprimidos sin darnos cuenta de esta situación real,
creyendo que el destino de ser pobres es por voluntad de Dios.
MARQUÍNEZ ARGOTE,
Germán
Filosofía en
perspectiva latinoamericana





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